Ángeles y Demonios: ¿Cuál es el origen de la creencia y la visión espírita?

¿Qué significa para usted la idea de ángeles y demonios?

Este es un tema que todavía genera muchos cuestionamientos, apareciendo de manera abstracta en la mente de las personas.

En la Tierra, los individuos utilizan la imagen del demonio para causar miedo, mientras que los ángeles son buenos y muchas veces son vistos como mensajeros de Dios.

¿Será que esa definición aparece también en el Espiritismo?

Preparamos este contenido para aclarar cuál es el origen de los conceptos de ángeles y demonios y cómo esas cuestiones se relacionan con la Doctrina Espírita.

Acompañe!

¿Existen ángeles y demonios?

La Doctrina Espírita tiene como pauta principal la fe razonada, ya que su codificador, Allan Kardec, era un científico.

Al principio incrédulo, Kardec quiso poner a prueba los conceptos que estaban siendo diseminados.

Eso nos lleva rápidamente al hecho de que la idea de ángeles y demonios parece irreal.

Además de eso, siendo Dios “soberanamente justo y bueno”, no parece coherente que Él cree seres más o menos evolucionados.

Por tanto, para la Doctrina Espírita, no hay ángeles y demonios, sino Espíritus que tienen características morales compatibles con la descripción de estas criaturas.

En otras palabras, hay seres que avanzaron en su jornada evolutiva y tienen las virtudes de «ángeles», así como seres en niveles inferiores de conciencia, pareciéndose a los «demonios».

Sin embargo, vale la pena resaltar que el Espíritu que insiste en el error no está condenado al sufrimiento y al mal eterno.

Esto se debe a que todos tienen la oportunidad de elevar su conducta y dejarse apoyar por los benefactores.

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¿Cuál es el origen de la creencia en los ángeles?

El relato más antiguo que se tiene sobre los ángeles data del año 4000 a.C., en la ciudad de Ur, en el Oriente Medio.

Tales narrativas siempre colocaron a los ángeles como criaturas extremadamente poderosas, que hacen milagros, asisten, generan reflejos positivos, protegen y son capaces de mejorar la vida y hacer que las personas se tornen benevolentes.

Estas historias son encontradas en el Antiguo Testamento y fueron incorporadas al pensamiento contemporáneo, con relatos aún más vívidos en el Nuevo Testamento.

Conoceremos más sobre esto a continuación.

Los ángeles, según la Iglesia

De acuerdo con la Iglesia, Dios creó la misma cantidad de hombres y ángeles.

Los ángeles serían criaturas espirituales responsables de llevar los mensajes de los hombres a Dios y de Dios a los hombres, como mensajeros.

Además de eso, ellos son inmortales, no presentan la capacidad de reproducción, no pasan por el proceso de nacimiento, no tienen peso ni altura.

Los ángeles, según el Espiritismo

De acuerdo con la Doctrina Espírita, los ángeles no son criaturas increíbles que fueron concebidas para ayudar a los hombres.

Al contrario, los ángeles son los hombres que, al ser colocados en posición igual y con los mismos desafíos de los demás, consiguieron alcanzar un nivel de conciencia y rectitud moral que elevaron su vibración.

Esto hizo que se convirtieran en benefactores, pudiendo actuar como mentores espirituales y Espíritus socorristas para ayudar a sus hermanos que no pudieron alcanzar este nivel evolutivo.

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¿Cuál es el origen de la creencia en los demonios?

La creencia en los demonios tampoco es de carácter contemporáneo.

En VI a.C. ya existían relatos de un ser llamado Arima, que sería el príncipe de las tinieblas.

Sin embargo, en el Antiguo Testamento, el demonio aún no tenía esa denominación macabra.

Él era visto como una criatura concebida con el fin de hacer que los hombres paguen por los pecados que cometían contra Dios.

Los demonios, según la Iglesia

De acuerdo con la Iglesia, el demonio, al principio, era un ángel que tenía mucho poder, siendo el preferido de Dios.

Sin embargo, esta criatura cuestionó el hecho de nunca obtener el mismo conocimiento y poder de Dios.

Así, se rebeló contra el creador que, como castigo, lo expulsó del Cielo y lo condenó a vivir eternamente en un lugar sumamente sucio e incómodo, conocido como Infierno.

Desde entonces, el demonio intentaría alcanzar a Dios, desviando a los hombres del camino del bien y haciendo que sufran.

Además de eso, la Iglesia se ampara en ese discurso para obtener la obediencia del fiel que, con miedo de acabar destinado al sufrimiento eterno al lado del demonio, opta por seguir los mandamientos de Dios.

Los demonios, según el Espiritismo

De acuerdo con la Doctrina Espírita, los demonios son los hombres que no fueron capaces de elevarse moralmente al pasar por las situaciones de su vida.

Ellos pueden rebelarse, convirtiéndose en Espíritus obsesores y complicando la jornada de sus hermanos.

Vale la pena resaltar que ellos padecen en gran sufrimiento por cuenta de sus acciones infelices, pero tienen la oportunidad de evolucionar, siempre que trabajen para mejorar sus actos y para pagar el mal que hicieron.

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El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina, según el Espiritismo

La idea de Cielo e Infierno, o la Justicia Divina según el Espiritismo, tampoco es propagada como las demás creencias existentes.

Eso se explica por el hecho de que el Cielo y el Infierno son el resultado de la conducta de cada Espíritu.

Lo que existe, en la verdad, son las colonias espirituales, que son los ambientes con un patrón vibracional elevado, y las zonas umbralinas, que tienen un patrón vibracional inferior.

En ese caso, de acuerdo con la conducta de cada Espíritu, él es encaminado para el local más compatible con su nivel de consciencia y su condición moral.

Eso significa que ningún Espíritu está destinado a vivir en una zona inferior por la eternidad.

Por lo tanto, él permanece en ese lugar mientras aún no conquistó el discernimiento necesario para ser socorrido por los mentores y conseguir actuar en la obra del bien.

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Ángeles y demonios en el Espiritismo: capítulo VIII del Libro de los Espíritus

En el capítulo “De los Espíritus” del Libro de los Espíritus, Allan Kardec fue muy sabio en sus cuestionamientos acerca de los Espíritus evolucionados.

Encontramos las respuestas a esas preguntas en los ítems 128, 129, 130 y 131, como veremos a continuación:

  1. Los seres que llamamos ángeles, arcángeles y serafines, ¿forman una categoría especial, de naturaleza diferente a la de los otros Espíritus?

“No. Son Espíritus puros: los que están en el más alto grado de la escala y reúnen todas las perfecciones”.

  1. Los ángeles, ¿han recorrido todos los grados?

“Han recorrido todos los grados. No obstante, como hemos dicho: algunos aceptaron su misión sin quejarse y llegaron más rápido; otros pusieron un tiempo más o menos prolongado para alcanzar la perfección”.

  1. Si la opinión de que hay seres creados perfectos y superiores a las demás criaturas es errónea, ¿cómo se explica su presencia en la tradición de casi todos los pueblos?

“Aprende que tu mundo no existe desde toda la eternidad y que, mucho tiempo antes de que existiese, ya había Espíritus que habían alcanzado el grado supremo; los hombres, entonces, creen que ellos fueron siempre perfectos”.

  1. ¿Existen demonios, en el sentido que se da a esta palabra?

“Si hubiese demonios, ellos serían obra de Dios. Y Dios, ¿sería justo y bueno si hubiese hecho seres desdichados, eternamente consagrados al mal? Si existen demonios, es en tu mundo inferior y en otros semejantes que ellos viven: son esos hombres hipócritas son quienes hacen de un Dios justo un Dios malo y vengativo, y creen complacerlo con las abominaciones que cometen en su nombre”.

Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que nunca existieron Espíritus que fueron creados perfectos, así como no existieron aquellos que siempre fueron malos.

Esto resultó y resulta según la conducta de cada ser.

 

Escala Espírita

Para tener mayor esclarecimiento sobre este tema podemos también recurrir a la pregunta 100 del Libro de los Espíritus donde podemos ver la “Escala Espírita” en la cual se describe cada una de las categorías, ellas están basadas según el estado de adelantamiento, podemos observar en las notas de Kardec al respecto de las categorías:

“Los Espíritus admiten, generalmente, tres categorías principales o tres grandes divisiones. En la última, la que está en la parte inferior de la escala, están los Espíritus imperfectos, caracterizados por la predominancia de la materia sobre el Espíritu y por la propensión al mal. Los de la segunda se caracterizan por la predominancia del Espíritu sobre la materia y por el deseo del bien: son los Espíritus buenos. La primera, finalmente, comprende los Espíritus puros, los que alcanzaron el grado supremo de la perfección”.

Trecho de: Allan Kardec. “El Libro de los Espíritus”.

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Conclusión

Como vimos, el origen de la idea de ángeles y demonios es antigua y, actualmente, es adaptada de otra manera para promover la fe o inclusive el temor de los fieles.

Sin embargo, no es eso lo que la Doctrina Espírita defiende, concentrándose en generar mejoramiento de la moral con el fin de alejar a los Espíritus del sufrimiento.

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