Ley de Causa y Efecto: ¿qué es y cómo funciona en el Espiritismo?

Es bien probable que usted ya haya escuchado hablar sobre la Ley de Causa y Efecto.
Pero, al final, ¿sabe de lo que se trata?
Este es el tema de nuestro artículo.

Permanezca con nosotros hasta el final y entienda todo sobre el tema.
¡Buena lectura!

¿Qué es la Ley de Causa y Efecto?

La ley de causa y efecto es uno de los principios que rigen el Universo.

Según ella, para toda causa existe un efecto.

O sea, toda acción genera una reacción.

Dios: causa primera de todas las cosas

La existencia de Dios es uno de los cinco principios básicos del Espiritismo.

Según la doctrina, Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas.

Él es el creador del Universo y basta ver las obras de su creación para entender que nada sucede por acaso.

Todo tiene causa y efecto.

“Dios es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso, soberanamente justo y bueno. Creó el Universo, que comprende todos los seres animados e inanimados, materiales e inmateriales”

El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

Causa y Efecto – dentro de la óptica jurídica

La Ley de Causa y Efecto se hace presente también en la ley de los hombres.

En el Derecho Penal, la relación de causalidad, también llamada de nexo causal o nexo de causalidad, considera el vínculo entre la causa y el efecto.

O sea, toma en cuenta la conducta adoptada y el resultado de ese comportamiento.

En la óptica jurídica, por lo tanto, un fenómeno (efecto) es consecuencia de otro (la causa).

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Ley espiritual de la acción y reacción

Todos nosotros conocemos la tercera ley de Newton, también llamada como ley de la acción y reacción.

Ella afirma que toda fuerza de acción aplicada a un cuerpo da como resultado una fuerza de reacción en un cuerpo diferente, con la misma intensidad, pero en sentido opuesto.

Esa ley de acción y reacción es física.

Pero existe también la espiritual.

Todos nuestros comportamientos reflejan consecuencias para nuestro Espíritu.

Si practicamos el bien, seremos recompensados de la misma manera.

Por otro lado, si perpetuamos el mal, cosechamos los frutos de lo que plantamos.

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Qué es el Karma, Dharma y la Ley de Causa y Efecto

Si bien sus características son similares, el Karma y Dharma no son lo mismo que la Ley de Causa y Efecto, a continuación veremos sus características:

Vamos a comenzar por el Dharma

El Dharma significa “aquello que sustenta”.

Esta sustentación se trata del cumplimiento de los deberes morales.

Aunque todos los seres humanos tengan dharmas iguales por su especie, los individuos también tienen dharmas específicos.

O sea, funciones y misiones diferentes a ser realizadas.

Lo que interfiere en el Dharma son los karmas

El Karma representa la idea de que toda acción produce una reacción.

Por lo tanto, todos nuestros actos reflejan el futuro.

El individuo puede acumular diversos karmas, no solo de esta vida, sino de reencarnaciones pasadas.

Al contrario de lo que mucha gente cree, el Karma no es algo negativo.

Es simplemente el resultado de lo que practicamos.

En resumen, el Dharma organiza los karmas.

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Justicia Divina

La Justicia Divina está basada en el código divino.

En otras palabras, en la Ley de Dios, que también es conocida como Ley Natural.

Como vimos, Dios, el creador del Universo, es infinitamente bueno y justo.

Él no crea el mal.

Quien lo hace es el propio hombre por ignorancia.

Todos los Espíritus están sujetos a las mismas leyes, al final de cuentas, fueron hechos iguales, simples e ignorantes, y Dios dio a cada uno la capacidad de evolucionar.

La Justicia Divina cumple la Ley de Causa y Efecto.

O sea, las consecuencias que recaen sobre nosotros son el resultado de nuestros actos.

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Ley de Causa y Efecto: ¿cómo funciona?

El funcionamiento de la Ley de Causa y Efecto está basado en dos factores:

Libre albedrío

El libre albedrío es nuestra capacidad de decisión autónoma.

Eso quiere decir que tenemos libertad para tomar decisiones, aunque sepamos lo que está correcto e incorrecto.

Kardec, en El Libro de los Espíritus, hace las siguientes preguntas a los Espíritus:

  1. El hombre, ¿tiene el libre albedrío de sus actos?

Respuesta: “Dado que tiene la libertad de pensar, tiene la de obrar. Sin libre albedrío, el hombre sería una máquina”.

  1. El hombre, ¿goza de libre albedrío desde el nacimiento?

Respuesta: “Tiene la libertad de obrar tan pronto como tiene voluntad de hacer. En las primeras etapas de la vida, la libertad es casi nula. Se desarrolla y cambia de objeto junto con las facultades. Dado que el niño tiene pensamientos acordes con las necesidades propias de su edad, aplica su libre albedrío a las cosas que necesita”.

Así, la ley de causa y efecto aplica el libre albedrío.

El hombre es libre para tomar sus decisiones y, de esta forma, es responsable por las consecuencias de ellas.

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Reencarnación

La sentencia de la Justicia Divina es dada a nuestro Espíritu, y debemos cumplirla en la nueva reencarnación.

Aunque no recordemos lo que vivimos en el pasado y las penas que necesitamos pagar, una cosa es cierta: no somos seres inocentes.

Llevamos un gran equipaje.

La reencarnación es nuestra oportunidad para corregir nuestras imperfecciones.

Cuando regresamos al mundo corporal, nuevamente nos sometemos a pruebas y expiaciones.

La forma cómo lidiamos con ellas nos permite evolucionar espiritualmente.

¿Cuáles son las 10 leyes morales según el Espiritismo?

Según el Espiritismo, las leyes morales representan la división de la ley natural en diez partes hecha por Moisés.

Las enseñanzas están presentes en El Libro de los Espíritus, del capítulo II al XI – Libro III.

Revise a continuación:

  1. Ley de Adoración

La adoración es la elevación del pensamiento a Dios para aproximarse al alma de Él.

Quien la hace de corazón, alcanza la conexión verdadera con lo Divino.

Dios adora a aquellos que oran con sinceridad y practican el bien.

La adoración solo exterior, cuando en lo íntimo cultiva sentimientos malos, es un mal ejemplo.

  1. Ley del Trabajo

El trabajo es una necesidad natural del hombre, no sólo en materia sino en Espíritu.

El individuo que trabaja prospera, se torna útil y perfecciona su inteligencia.

Las necesidades y placeres, como el alimento, seguridad y bienestar, dependen de la actividad.

Aquellos que no tienen fuerza brazal son provistos de inteligencia para suplir la debilidad del cuerpo.

  1. Ley de Reproducción

La reproducción es una ley esencial de la naturaleza.

Al final, es necesario que las especies se reproduzcan para mantener el mundo corporal existiendo.

Esta progresión creciente tiene las manos de Dios, que mantiene todo en equilibrio y cuida para que no haya excedentes.

  1. Ley de Conservación

Todos los seres vivos poseen instinto de conservación.

Es decir, no depende del grado de intelecto.

Además de Dios darnos la vida, Él también da los medios para la conservación, aunque no seamos capaces de percibirlo.

La falta de recursos para algunos es culpa del egoísmo del hombre.

  1. Ley de Destrucción

La Ley de Destrucción es necesaria para la regeneración de la materia.

Esta naturaleza existirá en el planeta hasta que el Espíritu se superponga a la materia.

Como contrapunto a la Ley de Destrucción, Dios creó la Ley de Conservación, así, los seres vivos tienen medios de preservación.

Esta ley también implica la existencia de flagelos destructores, que son permitidos para impulsar el avance de la Humanidad más de prisa.

Ellos son pruebas que estimulan al hombre para ejercitar su inteligencia y nada tiene que ver con destrucciones abusivas y la crueldad.

  1. Ley de Sociedad

Según la ley de sociedad, el hombre fue creado para vivir en comunidad.

Ya que no posee todas las facultades para el progreso, necesita de la ayuda de otros individuos.

Aquel que se aísla para huir del mundo y evitar el contacto comete un acto egoísta.

  1. Ley de Progreso

Nosotros, humanos, a diferencia de otros seres vivos, como los animales, vinimos a la Tierra para evolucionar y hacerla progresar.

Somos dotados de intelecto para eso.

Al mismo tiempo en que somos capaces de impulsar el progreso, algunas actitudes practicadas en la vida terrena hacen que el planeta retroceda.

Por eso, la Tierra progresa a pasos lentos.

Aún así, ninguna regresión es tan poderosa como la progresión.

  1. Ley de Igualdad

Dios creó las mismas leyes para todos los hombres.

En ese sentido, ellos son iguales.

Pero las aptitudes no son semejantes en todos los individuos.

El grado de experiencia y voluntad de cada uno es responsable por el perfeccionamiento.

Por eso es que los males sociales y financieros no dejarán de existir.

  1. Ley de Libertad

El hombre tiene su libertad natural, pero no absoluta.

Él no puede, por ejemplo, imponer su voluntad a expensas de la libertad del otro.

Pero el hombre tiene la libertad total del pensamiento, aunque Dios sea capaz de reconocerlo.

Como tiene la libertad de pensar, también tiene la de actuar.

De ahí viene el libre albedrío.

Aún así, mientras más inteligente sea el hombre, mayor es su culpa al no actuar correctamente.

Por lo tanto, hay menos culpa en aquel que erra por no ser esclarecido.

  1. Ley de Justicia, Amor y Caridad

El concepto de justicia engloba el respeto al derecho del otro.

Debemos hacer con los otros solamente lo que nos gustaría que nos hicieran.

Además de eso, Dios, cuando pide que amemos a nuestros enemigos, no espera que demostremos afecto, pero, si, respeto.

Cuando eso es practicado, el amor al prójimo es ejercitado.

De esta forma, la caridad es una consecuencia, ya que acaba ayudando al otro.

Siendo así, justicia, amor y caridad andan juntos.

Esta ley es la más importante de todas, ya que resume todas las otras y es el medio del hombre para avanzar espiritualmente.

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Conferencia espírita: acción y reacción / Ley de Causa y Efecto

La Ley de Causa y Efecto, así como la acción y reacción, son asuntos frecuentemente abordados por los conferencistas espíritas.

Se quiere ver una conferencia sobre el tema, basta buscar por el título de este tema en la red social YouTube.

Usted encontrará diversos videos de importantes nombres del Espiritismo, como Divaldo Franco, que es uno de los principales conferencistas espíritas brasileños.

Conclusión

En este artículo, abordamos la Ley de Causa y Efecto y el papel de ella en el Universo.

Como usted vio, toda acción tiene una reacción y ese retorno no se limita al plano corporal, sino que se extiende al espiritual, ya que los Espíritus cargan con las consecuencias de sus actos.

Por eso, se quiere tener el bien, practique el bien.
El Universo regresa lo que usted da.

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